miércoles, noviembre 08, 2006

Ancestros de cantina

Desearía que pudiéramos a veces abrir nuestros brazos, u ojos. Poder ver la linda vista, poder entenderlos, apreciarlos, quererlos, tener ganas de acercarnos y verlos. De comprender que jamás esto queda acá, que siempre se van, que no, que cómo, se te ocurren tonteras. La gente que habla siempre. La gente que le encantan las habladurías. Pero no, tú no, tú siempre eres distinto hombre. Me encanta tu genial criterio.Cuando me dicen que se van, por lo general no les creo. Siempre mienten. Les encanta. Eso de sentir el reconfortante sonido del corazón propio latiendo unas dos veces más rápido, o tres, por unos momentos más cortos que sus pestañas, las mata. Cuando, jamás, nunca han intentado hacerlo por tu bien. Si las lagrimas no importan cabrito, anda adecuándote. De todas formas, a todos nos dan ganas de poder abrirnos, mirar, a todos nos gusta vivir tranquilos y en paz. Siempre quise casarme, y mírame ahora. Todavía tienes tiempo para vivir, la juventud, yo en tus tiempos, las cosas no eran lo mismo. ¿Sabes del setenta y tres? Todavía hay balas en el edificio del banco, fue fuerte, duro. Las juventudes se movían, todos queríamos ser parte. No, ahora no, chicos con pañuelos, guanacos, todos corren, usábamos peinado a la gomina e igual nos atrevíamos a correr. No, sin barreras, todo libre, libertad, ¡cómo se te ocurre! Ahí la conocí. En la juventud, años de oro sí que eran, no sabes. Te falta por vivir ah, te lo digo. Tenía ojos de verano, si era más linda. La vida no es eterna dicen, claro ejemplo. Si pretendiera vivir buscando retribuciones no sería lo mismo, ocurrencias, eso es muy desubicado. Arribismo a mil, siempre esos tipos que llegan y te toman el codo, conchesumadres.Te dicen oh, si te va a pescar. A mi me pescó, y era más feo. Eso si el vestón era bien bueno, de marca, caro, mi mamá fue, creo que en Navidad no sé. El viejo me envidió siempre. Tú podí, en bandera dicen que es barato. Aunque estos de hoy ni les tinca, puro pantalón abajo y rap, son más. Además, el pelo largo a la gomina era matador, y yo lo tenía bien lindo. Una buena barba mata, desdeñada, de unos 4 días, esa misma. Después la recortas. Cómo el agua ¿o no? Me carga este barrio, estos cuicos, que en mis tiempos. Ñuñoa sí que era bueno, no puede ser que nos cierren el bar tan temprano, se pasan. El pueblito nunca se llamó así ah, puras mentiras de los quincheros. Eran bien fachos. Nunca les pararon el carro, si el viejo les daba premios todos los años. Hasta el día de hoy los aplauden, que en la concentración era distinto, no sabí, los carteles eran macanudos, eso sí que era arte. Hoy el computador, mal mal, le quita la pega a los aristas, de verdad, ni cuenta se dan, la globalización es muy jodida, pobres cabros. Hijos de artistas, no conocerán fama, otro mundo este, solo los monos chinos en la tele. El bugs bunny era otro cuento, otra onda.Si no fuera porque ando contigo, dejo la embarrada acá, bien chato me tiene. Dos chelas más y me salgo, menos mal que me cuidas, me salvas en todas, o lo salvas, eso. Ya paren, si ya nos vamos, la última ronda.¿Y que cuenta la niña? Es re linda, buenos ojos. Yo ya la habría hecho eso sí, me saliste medio lenteja, más colonia y más cinturón, con esa matas. Otro día te enseño la Pérez López, que esa me la enseñó mi viejo, el tata, en paz descanse mi taita. Nunca lo viste, te lo perdiste, ese era derecho, hombre fiel. Te habría pegado un par de correazos hartas veces, si yo soy distinto.Córtale el teléfono, si ya nos vamos, si estamos entretenidos. Dile que pare de huevear. Así nos abrimos más, nos unimos. Te voy a dejar rápido enano, viste que soy buen padre. Anda a conversar así con tu mamá, ni deja hablar la señora. Más cotorra.

domingo, abril 23, 2006

She is love (Reloaded y con corazones)

Desperté, me levanté de la cama, corrí las cortinas y abrí las ventanas. Todo bien rápido. Bajé las escaleras, fui a la cocina, me tomé una leche huesitos, y subí las escaleras. Abrí el closet, seleccioné una polera (creo que la típica naranja que dice “frederick”), agarré mis “chores cortos” azules, unos calzoncillos cualquiera, y entré al baño. Prendí la ducha que, para variar, salió fría ya que el calefón estaba apagado… Correr otra vez, bajar, prender, subir, ducha. Ahora con agua caliente, me jaboné enterito, pero no me lavé el pelo. Me lo había lavado hacía unos dos o tres días, todavía no era necesario sacarlo de su estado natural de suciedad. Salí del agua, me sequé con increíble destreza, para vestirme con una gran agilidad. Casi todo listo. Prendí el computador, escuché un poco de “The Cure”, cosa que extrañamente no me causó nada, así que escuché “Oasis”, y ahí sí me prendí. Listo para un día completo de trabajo. Nada como escuchar “She is love” para emprender un buen rumbo. Bajé las escaleras, y ahora, en la cocina, me comí un pan con lechuga y mayonesa. Una especie de desayuno, pero en verdad no sé si lo fue. Igual estaba súper rico. Salí de la casa, sin despertar a nadie. Todavía era muy temprano como para saludar o despedirme. Mis llaves abrieron la reja negra de toda la vida, y adiós. Caminé dos cuadras, tomé la micro, subí, pagué, me senté, y después de todo ese rutinario procedimiento, me dediqué a ver las calles por la ventana. Es notable lo coloridos que están los paraderos, cada día más publicidad. También es notable eso de que los árboles se vean más lindos cuando uno los observa. Veinte minutos de micro para llegar al cerro Manquehue. Sí, sé que no era el mejor lugar, pero era el más cercano. Ir al San Cristóbal habría sido mucho... Y todo ese trámite de despertar temprano no va conmigo. Creo que esta fue una de las cosas más extra curriculares que he hecho en mi vida. Caminé mucho rato… Calles olvidadas, sectores re-construidos, sendas desaparecidas y un sinfin de estrechos caminos que no logro entender. Pero llegué. Caminé, y llegué. El mítico lugar de ese monte, donde todavía no llegaban los malditos arquitectos. Y, efectivamente, era tal cual decían las historias. Doy gracias al cielo por tener amigos que conocen esos recónditos espacios de la ciudad. Y también les doy gracias a ellos por darme el dato para ir. Ahí estaba, esperándome. Y pensar que desde La Dehesa hasta ahí es mucho rato si no se va en auto. Más encima, a esas horas de la mañana… ¡Debía estar cansadísima! Aún no me explico como puede ser tan linda. Expresé la sonrisa más feliz que pudo salir de mi rostro, y caminé hacia ella. Observé sus preciosos ojos, pese a la poca luz… Hermosos. Esto de amarla es tan increíble. Nos abrazamos, y nos dimos un beso. No hay para que mencionarlo, ustedes ya saben como es eso de los besos… Además, a mí me da mucha vergüenza comentarlo. Piensen que una vez me puse rojo al contarle por qué me gustaba darle besitos. ¡Fue lo peor! No insistan, no lo mencionaré. Es increíble como al estar enamorado los besos son hermosos. Son como ducharte en agua caliente, son como comer una rica pizza. Son como hacerle un gol a uno de esos arqueros que atajan todo, y también son como salir corriendo en un desierto gritando con todo el volumen de la voz. Son como escucharla decir te quiero… Son como verla sonreír. Son como estar flotando en medio del mar… Con muchos peces que te hacen cosquillas en la espalda. Son como mil millones de niños de tres años que te hacen cosquillas en todo el cuerpo, sin darte ningún respiro. Son esos sueños donde estás siendo el mejor del planeta… Solo que acá no eres el mejor del planeta… Acá, sencillamente, amas a la mejor del planeta. No quería decirles, me obligó un hobbit de la comarca. Ella abrió su boca, y anunció que faltaban tres minutos para ver ese momento. No logro entender como puede hacer ese tono de voz, que hace todo tan gracioso y alegre. Miramos al sector indicado, y la abracé. Crucé mis brazos alrededor de su hermoso cuerpo, y lo vimos. No pudimos durar mucho viéndolo… eso de los rayos ultravioleta no es muy bueno para la vista. Pero de todas formas lo vimos juntos. Fue increíble, de otro mundo. No sé si el sol sale por la cordillera o el mar, o por algún otro lado. Salió, se quedó. No se va. ... ¿Les conté que es de otro mundo?





Sencillo, bonito, lindo, más aún que la escarcha en navidad. Obvio que debe ir para el bronce.
Esto del amor es cada día menos complicado y más amado.

Dios mio Jack, eso pasa porque te fuiste con el señor de las moscas.
Estúpido !

martes, marzo 14, 2006

Frustrantes conclusiones.

Sencillas son las postulaciones que se hicieron hoy en clases… Especialmente en clases de biología, o en clases de lenguaje. El recordar cosas como que mi ojo fue antes una uña encarnada de un venado, simplemente me causa escalofríos. Pero de todas formas, no puedo aprovecharme de la situación. Fue todo tan rápido… Y extraño.
Me encontraba sentado en esas malditas baldosas, frente a la estúpida y clásica muralla blanca donde los niños juegan a hacer goles. La música me acompañaba, y es aquí cuando ustedes tienen que abrir su lista de winamp y agregar el temón “she is love” de Oasis. El mantener los ojos cerrados daba ese toque de incertidumbre, de si en verdad estaba en ese extraño lugar, o simplemente estaba acostado, leyendo algún libro o viendo Nickelodeon. De todas formas, al abrir los ojos, me daba cuenta que pensar esas estupideces era una de las tonterías más grandes que podía hacer en ese momento.
Llegó Felipe, se sentó al lado mío, y escuchó un rato la canción conmigo (Ahora es cuando ustedes piensan “¿La canción?”, y yo les digo “Si, estuve escuchando todo el rato la misma canción”… Tal vez si ustedes hacen lo mismo, sentirán lo mismo). Eché un vistazo alrededor, y dada la costumbre, poca gente se encontraba dando vueltas por esos patios.
Me levanté, le entregué ese maldito artefacto musical a Felipe, y fui al Quiosco. Rogué e imploré a la vida para que alguien me regalara algo, pero fue un iluso sueño de juventud. ¿Como alguien se iba a detener a regalarme algo?
Preguntas sin respuestas.
Tocaron el timbre… Emprendí rumbo al salón. Al subir las escaleras, experimenté un poco del cansancio que puede producir el ir a un concierto y proteger a una niña durante muchas horas. Camine por esos pasillos llenos de escolares eufóricos, y entré a la habitación de los mil bancos.
Claramente perdí el hilo de todo lo que quería plantear.
Es sencillo: Después de una tarde entera escuchando música, ideando cosas para escribir, siendo un hiperquinético, y además, de escuchar mars volta, creo que no puedo escribir nada interesante.
Tal como les dije ayer, esto de estar enamorado es el mayor impedimento que he encontrado para la literatura… Cada línea escrita, incita en mi mente alguna relación con una mujer que es demasiado increíble como para no relacionarla.

Urgente, se necesita ayuda para escribir.

lunes, marzo 13, 2006

Caer en sentido.

El estar enamorado es claramente un impedimento para la literatura.
Tal vez algún día pueda escribir sobre asesinatos otra vez.

viernes, enero 13, 2006

Completamente atrapado en ti.

No puedo realmente sacar los ojos de ti… Está claro. Es muy simple, sencillamente te veo y no puedo sacarlos.
Llegué al bus, y pegué unos cuantos vistazos. Había mucha gente. El fondo del bus estaba lleno, y claramente no cabríamos todos. Por lo mismo, le tomé la mano (creo) y buscamos un asiento rápidamente. Nos sentamos juntos, y yo saqué la guitarra… Animar el trayecto era mi misión. Misión que adquirí no se cuando, ni cómo, pero la tengo. Y me he tenido que acostumbrar. Ya son muchos los trayectos donde junto a mi guitarra, mi horrenda voz, y un animo que no se de donde sale, hemos cantado todos juntos y hemos inventado cosas muy entretenidas.
Ahora, me tengo que desacostumbrar. Todo porque ella me lo pide. Así es esto.
Nos sentamos, y ella me prohibió eso de tocarle al público que tanto lo imploraba… Y como buen rebelde, ni lo dudé, y empecé a tocar. ¿Me viste cara de tonto? Pues lo soy.
Deben haber sido unos 10 minutos, que en verdad para mí fueron como 2. De todos modos estoy tan arrepentido como un jarabe para la tos en un estadio de fútbol americano.
Al llegar a la escuela, me di cuenta del tiempo perdido en esos 10 minutos. Noté que su presencia no figuraba junto a mis brazos ni mis manos, que ahora su presencia se unía a un hombre de larga figura y pequeña cabeza… Bastante alarmante. Debía sacarla de ese problema cuanto antes.
No tengo idea de cómo lo hice, pero conseguí tenerla junto a mi para conversar, charlar. Tal vez hasta dialogar. Me senté con ella, y le saqué toda la información que pude… Tanta, que el shock fue tremendo. Creo que mi cara se desfiguró 83 veces en 6 milésimas.
Después vino tal vez uno de los momentos más lindos de mi vida, que no es fácil de explicar por letras o por signos. Solo el sentimiento vivo de un corazón que latía como no lo había hecho en mucho tiempo puede expresar esa vivencia. Y el amor que existió en esas miradas fue el que determinó una vida que vendría más tarde.
Me retiré, algo sorprendido. Creo que les conté la hazaña a unas 3 personas. Sorprendente, y no me podía cansar de repetir la escena en mi mente. Una y otra vez, como una película en cual tratamiento Ludovico.
En la noche, en la oscuridad, en las penumbras de un pasillo, en la vida. Todo se vuelve distinto, pero increíblemente positivo. Increíblemente todo fue al otro mundo, al cielo tal vez, no se, pero todo se hizo realidad, y pude hallar mi vida como un regalo tendido en las terrazas del paraíso. Y ahí fue cuando me di cuenta de lo bello que era sublimar un año entero de esperanzas y derrotas, de añoranzas y decepciones. Frustraciones que iban y venían, hasta que llegó el momento justo, en el cual tomaste mi mano, te me acercaste, y un ángel tocó su arpa por horas y horas, hasta que el cansancio y unos ojos que, de tanto estar cerrados, querían dejar de soñar por unos minutos. Tanto soñar los había desorbitado, y de repente aterrizar sería claramente necesario para que su vida se mantuviera plenamente humana, sin acercarse a esa hermosura divina.
Claramente estoy siendo un blasfemo, pero bueno, a veces no me canso de repetir lo que repetí en todas esas líneas.
Noticias cansadas, grupos que separaban, historias que se difundían y se alejaban, para ser reprendidos por los mayores que solo querían que la comunidad se adueñara de nuestros rumbos, dejando nuestras almas y lazos de lado.
Pasaron los días, llegaron los ángeles, las inspiraciones, las miradas se forjaron, y creo que claramente se enseñó al mundo que el seguir mirando a nuestro objetivo es la misión del ave que ataca una presa solo para tenerla en su interior, y amar ese sentir como el nacimiento del propio hijo.
Día martes. Separaciones, despedidas, besos que solo pretendían mentirle al planeta.
Aún así te miro y creo que eres lo mejor entre plutón y babilonia.
Me encuentro, me observo, y sin resistencia alguna, te pertenezco.
En busca de ese destino, en busca de esa llegada.
Dios mío… Solo falta que haga esa pregunta.
Y que tú llegues, me mires.
Te acerques a mí.
Seamos claramente, el cielo, las estrellas.
Me acaricies como jamás lo hizo ni mi madre.
Un beso quizás sea la respuesta a la pregunta.
Tal vez sean solo palabras.
Pero hay un resumen.
Y tú lo sabes.

Mañana te lo digo.


Ni se te ocurra quitarme las palabras antes de que te las diga.
¿Entendido?

Mejor lo digo.

Pero no le cuentas a nadie:
El amor.











Para la más linda.

lunes, enero 02, 2006

Y en la misma fantasía.

Pasa que a veces nos encontramos con un par de sonrisas. Esas sonrisas se encuentran, se miran, a veces se alejan, y otras veces se acercan... Y hubo una vez en que esas no dudaron en acercarse.
Quedaban pocas horas para la fiesta anual de despedida anual, y me enteré que los lazos se habían cortado. Estuve unas tres horas haciendo un carnaval, donde compré serpentinas, tomé champaña, y además comí papas duquesas con reineta. Luego, me enteré de que los lazos cortados desenlazaron en una buena amistad. Eso, me dejó más alegre aún, por lo que me comí tres choripanes.
Se acercaba la hora de la celebración, y me enteré además de que a ella le prohibieron celebrar como era debido.
- ¿Como que no?
- No poh, no me deja. Si es más pesá - Me dijo, con una profunda decepción
- Pero pucha... ¡No puede ser! - Respondí acongojado.

Creo que debemos haber estado 5 horas discutiendo para buscar una solución. Y finalmente, la solución salió gracias a mis padres, que se ofrecieron a acarrearla ambas veces, en la ruta de llegada y de regreso.
Así, emprendimos viaje… A las 2 de la mañana llegamos a un brillo donde bailamos, conversamos, y hasta regaloneamos. Por culpa de sus cortos permisos, tuvimos que regresar temprano al hogar, y en el camino de vuelta, mi cabeza reposó en su regazo como si fuera un rico almohadón. Ahí, gocé con sus cariños, sus manos que acariciaron mis brazos, mi pelo, mi cara, mis manos… Incluso, nuestras palmas se entrecruzaron y entrelazaron. Creo que la escuché murmurar cosas a otro sujeto que iba sentado al lado, pero no le presté importancia… Total, el centro estaba ahí. Ella, yo. Nada más. Ella, yo, y la belleza de dos manos que se toman.
Hasta que llegamos a su morada, y se acabó todo eso de regalón. Llegamos, y tuve que bajarme, acompañarla hasta adentro, decirle adiós.
Adiós.
Buenas noches.
Llegué a casa, un poco de guitarras y aceitunas, y a dormir.

Hoy fue distinto.
Desde las 14 convenciéndola a asistir a un asado que moriría por su culpa. Deben haber sido 8 llamados por teléfono. Y finalmente, ella fue la que hospedaría. Su lecho brindaría la hospitalidad para ver un filme que nunca fue visto, sino que la visión fueron sus brazos y sus manos, cuya hermosura cautivaría hasta al más insensible.
Bueno, a mi me cautivaron.
Un oso que era humano, acompañado de un oso, y un águila que era humano, y un chino que era mexicano, fueron el primer capítulo.
Ahí, creo que mis brazos recorrieron los suyos, y aproveché de demostrarle el afecto guardado y almacenado desde hacía mucho tiempo. Pues vale la pena esperar un año, así es. No lo duden chicos, crean en sus malditos horarios de espera.
Luego, arañas rojas con ojos de plástico y caucho, y hombres con cortes de bacinica y cuatro brazos de metal, fueron el segundo escenario. Ahí fue cuando Bobby (Mr. Bobby) me hizo de cojín, y pude descansar realmente joroscho. Aparte, además de descansar, pude querer y soñar. Esperanzarme, llegar más alto, volar tal vez sobre el techo del puto Hyatt.
Lindo.

Final, llegó la despedida.
Tres besos, abrazos, y una situación extraña que no entendí. Por eso fue que en el camino solo atiné a mirar las estrellas, la luna, y de repente a los caminos recientemente pavimentados.

Al llegar al hogar, reaccioné únicamente a llamarte.
Y el soñar con esos seres no se relaciona con soñar contigo.
Por favor no seas ilusa, y entiende tus diferencias con esos inferiores alados que tocan arpas sagradas para dormir.

Total, es la misma fantasía.



Adiós nena, nos vemos el miércoles, porque los niños necesitan nuestra ayuda.