domingo, abril 23, 2006

She is love (Reloaded y con corazones)

Desperté, me levanté de la cama, corrí las cortinas y abrí las ventanas. Todo bien rápido. Bajé las escaleras, fui a la cocina, me tomé una leche huesitos, y subí las escaleras. Abrí el closet, seleccioné una polera (creo que la típica naranja que dice “frederick”), agarré mis “chores cortos” azules, unos calzoncillos cualquiera, y entré al baño. Prendí la ducha que, para variar, salió fría ya que el calefón estaba apagado… Correr otra vez, bajar, prender, subir, ducha. Ahora con agua caliente, me jaboné enterito, pero no me lavé el pelo. Me lo había lavado hacía unos dos o tres días, todavía no era necesario sacarlo de su estado natural de suciedad. Salí del agua, me sequé con increíble destreza, para vestirme con una gran agilidad. Casi todo listo. Prendí el computador, escuché un poco de “The Cure”, cosa que extrañamente no me causó nada, así que escuché “Oasis”, y ahí sí me prendí. Listo para un día completo de trabajo. Nada como escuchar “She is love” para emprender un buen rumbo. Bajé las escaleras, y ahora, en la cocina, me comí un pan con lechuga y mayonesa. Una especie de desayuno, pero en verdad no sé si lo fue. Igual estaba súper rico. Salí de la casa, sin despertar a nadie. Todavía era muy temprano como para saludar o despedirme. Mis llaves abrieron la reja negra de toda la vida, y adiós. Caminé dos cuadras, tomé la micro, subí, pagué, me senté, y después de todo ese rutinario procedimiento, me dediqué a ver las calles por la ventana. Es notable lo coloridos que están los paraderos, cada día más publicidad. También es notable eso de que los árboles se vean más lindos cuando uno los observa. Veinte minutos de micro para llegar al cerro Manquehue. Sí, sé que no era el mejor lugar, pero era el más cercano. Ir al San Cristóbal habría sido mucho... Y todo ese trámite de despertar temprano no va conmigo. Creo que esta fue una de las cosas más extra curriculares que he hecho en mi vida. Caminé mucho rato… Calles olvidadas, sectores re-construidos, sendas desaparecidas y un sinfin de estrechos caminos que no logro entender. Pero llegué. Caminé, y llegué. El mítico lugar de ese monte, donde todavía no llegaban los malditos arquitectos. Y, efectivamente, era tal cual decían las historias. Doy gracias al cielo por tener amigos que conocen esos recónditos espacios de la ciudad. Y también les doy gracias a ellos por darme el dato para ir. Ahí estaba, esperándome. Y pensar que desde La Dehesa hasta ahí es mucho rato si no se va en auto. Más encima, a esas horas de la mañana… ¡Debía estar cansadísima! Aún no me explico como puede ser tan linda. Expresé la sonrisa más feliz que pudo salir de mi rostro, y caminé hacia ella. Observé sus preciosos ojos, pese a la poca luz… Hermosos. Esto de amarla es tan increíble. Nos abrazamos, y nos dimos un beso. No hay para que mencionarlo, ustedes ya saben como es eso de los besos… Además, a mí me da mucha vergüenza comentarlo. Piensen que una vez me puse rojo al contarle por qué me gustaba darle besitos. ¡Fue lo peor! No insistan, no lo mencionaré. Es increíble como al estar enamorado los besos son hermosos. Son como ducharte en agua caliente, son como comer una rica pizza. Son como hacerle un gol a uno de esos arqueros que atajan todo, y también son como salir corriendo en un desierto gritando con todo el volumen de la voz. Son como escucharla decir te quiero… Son como verla sonreír. Son como estar flotando en medio del mar… Con muchos peces que te hacen cosquillas en la espalda. Son como mil millones de niños de tres años que te hacen cosquillas en todo el cuerpo, sin darte ningún respiro. Son esos sueños donde estás siendo el mejor del planeta… Solo que acá no eres el mejor del planeta… Acá, sencillamente, amas a la mejor del planeta. No quería decirles, me obligó un hobbit de la comarca. Ella abrió su boca, y anunció que faltaban tres minutos para ver ese momento. No logro entender como puede hacer ese tono de voz, que hace todo tan gracioso y alegre. Miramos al sector indicado, y la abracé. Crucé mis brazos alrededor de su hermoso cuerpo, y lo vimos. No pudimos durar mucho viéndolo… eso de los rayos ultravioleta no es muy bueno para la vista. Pero de todas formas lo vimos juntos. Fue increíble, de otro mundo. No sé si el sol sale por la cordillera o el mar, o por algún otro lado. Salió, se quedó. No se va. ... ¿Les conté que es de otro mundo?





Sencillo, bonito, lindo, más aún que la escarcha en navidad. Obvio que debe ir para el bronce.
Esto del amor es cada día menos complicado y más amado.

Dios mio Jack, eso pasa porque te fuiste con el señor de las moscas.
Estúpido !

1 comentario:

Anónimo dijo...

No se como llegue a tu blog pero la verdad es que me encanto lo que escribist! cada una de tus palabras me llegaban de una manera impresionant... debe ser que en realidad estar enamorado xq al leerlo me senti totalmente identificada especialmente con el final de tu historia...
Sigue siempre expresando asi tus cosas para el mundo! es una suerte que lo hagas
caro